La cosa del yo es algo complejo.

La cantidad de información que podemos generar sobre nosotros mismos, es fácilmente abarcable por la gente que te sigue, te lee o a los que caes bien.

Es fácil: aquí tienes mi blog, mis fotos y el largo etcétera de a dónde quiero ir, hasta donde quiero llegar, o qué ando haciendo ahora. Etecé. Sin enlaces, hazlo tu mismo.

Por eso creo, que al igual que en el mundo del libro y la referencia bilbiográfica, o de la película y la crítica e influencias, lo que en realidad importa no es el "soyyo.com" sino el "soyyo.com/perfil/amigos". Cada vez más.

Porque son ellos los que alimentan contextualmente la mayor parte de cosas que hacemos. Aquí y fuera de aquí. Como todos. Pero ahora empiezan por ser más protagonistas.

A favor, del todo, del post de mi compañero de pupitre, añado: se acabó el ombligo del creador. ¿Acaso importa?.

Importais vosotros, /influences, que siempre teneis algo que ver -o decir- en todo lo que hacemos.

Hoy me ha encantado esto, y me lo ha regalado él, y ha desencadenado este post.

Y como sacado del artículo "La fatiga de ser uno mismo" (y sin el como): "las relaciones armónicas entre el yo y el tú consolidan y robustecen la salud de ambos. A la vez que fortalece y vigoriza el tejido social, funda el "nosotros", que es donde de verdad la persona se realiza".

Hedicho.